Acaban, en EEUU, los subsidios a la gasolina con etanol. ¿Ahora qué?

Chevrolet de "combustible flexible"

Cualquier vehículo de gasolina puede funcionar con hasta un 10% de etanol mezclado con ella. En EEUU, esa mezcla se denomina E10.

Actualmente, se venden en EEUU muchos “vehículos de combustible flexible”, preparados para funcionar con hasta un 85% de ese alcohol mezclado con la gasolina. A esa mezcla la denominan E85. Estos vehículos pueden funcionar también con concentraciones menores de etanol, incluso con 100% gasolina, de ahí la calificación de “flexible”.

En ese país, desde 1979 subvencionan la mezcla de etanol con la gasolina. En 2005  se aprobó el “Acta de Política Energética” obligando a las petroleras a vender unos porcentajes mínimos de gasolina mezclada con biofuel, normalmente etanol obtenido del maíz, y en 2007 el “Acta de Independencia Energética y Seguridad” incrementó esos porcentajes mínimos.

Hoy en día, tras décadas de subvenciones y tras esas normativas, más del 75% de la gasolina vendida en EEUU contiene etanol, normalmente obtenido de maíz, al menos en concentración de un 10%. En subvencionar estos combustibles, los contribuyentes pagan anualmente unos 6000 millones de dólares.

El primero de enero de este año, por acuerdo del Congreso, finalizaron las subvenciones a la mezcla de etanol en la gasolina, de unos 12 céntimos de dólar por litro de combustible. A pesar de retirarse estos incentivos económicos, dado el alto precio del petróleo, sigue siendo rentable a las compañías petroleras comercializar la mezcla. Aunque pudiera haber otras alternativas, económicamente les compensa obtener el etanol a partir del maíz.

En todo caso, las mencionadas actas continúan en vigor, por lo cual las petroleras se ven obligadas a comercializar las mezclas con biofuel, en la práctica etanol. Y buena parte del parque móvil está adaptado a estas mezclas de combustible.

Las mencionadas primas se introdujeron para moderar el precio del petróleo, reducir el gasto externo en combustible y reducir la dependencia energética del país.

Sin embargo, las críticas a estos combustibles con etanol han ido en aumento, especialmente en los últimos años.

Según Aaron Smith, de la Universidad de California, el mandato legal “está causando una demanda de maíz muy superior a la oferta, mayor cada año, creando un mercado vulnerable en el cual incluso la más ligera alteración en la producción conllevará consecuencias desastrosas para los pobres del mundo”.

Otra opinón muy crítica es la de Ford Runge, economista especializado en política agrícola, de la Universidad de Minesota, pues según él, aunque la ley busca incentivar el uso de biocombustibles derivados de deshechos, algas y materias vegetales, “la experiencia con el maíz representa una advertencia de precaución”.

Doug Koplow, de la firma consultora Earth Track, tampoco echa laureles a las actas en vigor pues, opina, los mandatos son otro tipo de subsidio al etanol y advierte de la dificultad de encontrar biocombustibles sin impacto ambiental adverso. Koplow concuerda con esta opinión y afirma que, incluso otras alternativas como obtener etanol de hierba, tallos del maíz o algas requerirían enormes cantidades de tereno, y cosechas producidas en gran escala. Requeriría uso de sustancias químicas y aportes de agua”.

Una opinión más, tampoco favorable, es la de Michal Rosenoer, de famosa asociación ecologista Amigos de la Tierra: “el etanol de maíz es extremadamente sucio. Conlleva más polución climática que la gasolina convencional, y causa deforestación así como agricultura desmedida que poluciona nuestra agua” y añade “el final de estos gigantescos subsidios al etanol es una victoria para los contribuyentes, el entorno y para la gente que lucha para poner alimento en su mesa”.

Pues los subsidios han terminado, una “victoria”, como hemos visto según algunos, pero las leyes están ahí y lo que es peor, el parque de vehículos es ya inmenso, y las compañías petroleras encuentran rentable ese mercado con etanol de maíz.

¿Y ahora qué? ¿Prohibirlo quizá? ¿El dinero mal gastado? ¿Han sido 32 años de un sinsentido?.

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