Consumo responsable: comencemos por el agua

Cuatro mil millones de personas carecen de agua corriente

Las tres cuartas partes de nuestro planeta están bajo el agua. Por ello, pudiera parecer que el agua es un recurso abundante. Sin embargo, el 97% del agua es salada y no apta para el consumo humano ni industrial o agrícola.

El resto, un 3%, es agua dulce y se encuentra en ríos, pantanos, lagos, acuíferos subterráneos y en hielos permanentes. A su vez buena parte de esa agua dulce no es potable o no está disponible para beberla o usarla en agricultura. Se estima que en total sólo el 1% del agua del planeta es apta para bebida o agricultura.

Actualmente, unos dos mil millones de habitantes de nuestro planeta no tienen acceso a agua potable. Más de cuatro mil millones carecen de agua corriente en sus viviendas. En algunos lugares de África, las mujeres y niños cargan durante horas diarias agua, desde las escasas fuentes, incluso con tan sólo 20 litros de agua al día. En el mundo desarrollado, una vivienda típicamente usa unos 600 litros de agua diariamente.

Por otra parte, aún siendo potable un agua, puede ser de mayor o menor calidad. Las aguas contienen contaminantes, tanto de origen natural como originados por la actividad humana. En las aguas se encuentran sustancias derivadas de pesticidas, aceites, subproductos industriales, etc. El daño a la salud humana y al ecosistema puede ser grave, y es obligación de todos hacer un uso responsable del agua, tanto controlando la cantidad utilizada como evitando contaminarla.

Según estimaciones, el resultado es desalentador: hacia 2025 las dos terceras partes de la población mundial encararán una grave escasez de agua.

Una de las industrias más prósperas en la actualidad es la de aguas embotelladas, para bebida, cuyo coste es mil veces superior al de las aguas del grifo. En muchos casos la calidad de las aguas embotelladas es inferior a las del grifo y la fabricación y deshecho de los embases supone un gran cosumo de recursos y una contaminación ambiental adicional.

Debemos concienciarnos del problema del agua y podemos comenzar aplicando una lista de posibles medidas, sencillas, fáciles de adoptar por todos:

  • Dúchate en vez de bañarte, pues gastarás mucha menos agua.
  • Cuando sustituyas retretes, lavadoras y lavabajillas, escógelos de bajo consumo.
  • No labes la ropa innecesariamente, sino cuando esté sucia. Gastarás menos agua, y tus prendas durarán más.
  • No tires al retrete tampones, toallas sanitarias, pañales ni preservativos.
  • No arrojes por el desgüe sustancias químicas, como aguarrás o disolventes, ni acéites industriales.
  • Tampoco deseches en la naturaleza sustancias químicas ni objetos de ningún tipo, muchos terminarán contaminando los acuíferos.
  • En el jardín, utiliza técnicas de xerojardinería.
  • Para desahacerte de productos químicos o de objetos viejos, acude al punto limpio más próximo o contacta con tu ayuntamiento.
  • A menudo la calidad el agua corriente, del grifo, es superior a la de las aguas embotelladas. Bebe preferentemene el agua del grifo. 

Por si deseas ampliar la información, aquí te dejo un listado de enlaces:

SafeClimate, ClimateVoice, Agua Dulce, HispAgua

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